jueves, 20 de diciembre de 2012

POR ALGÚN SITIO SE HA DE EMPEZAR

    Saludos, estrenaré este blog con el primer poema que escribí, y cuyo inicio ha inspirado el nombre de este sitio.
    Aquí compartiré todas y cada una de mis esrituras, sean del tipo que sean, para atormentaros con mis delirios. Espero que alguno que otro llegue a gustaros, y que comentéis tanto como gustéis, siempre y cuando se guarde un mínimo de respeto y decoro.
    Disculpad todos mis posibles errores y torpezas, soy nuevo en esto de los blogs, así que iré rediseñándolo y maquetándolo durante un tiempo. Agradeceré sumamente cualquier tipo de consejo o ayuda al respecto.
    Muchas gracias de antemano por perder el tiempo leyéndome, y perdonad mi escasa habilidad con la pluma. No entiendo de rimas ni de tiempos, sólo me dejo llevar:

Durante mi oscuro viaje,
vislumbré una intensa y cálida luz
que trataba de iluminar mi camino.
Pero aquella luz dañaba mis ojos
y desde entonces camino
por la línea que separa la luz
de la más triste soledad.

Ardo en deseos de acercarme a ella,
aceptar su abrazo hasta emborracharme de su luz.
Pero como toda llama de deseo,
sé que no puedo guiarme por ella,
ya que quien tanto tiempo lleva
esperando a que sucediera
acaba aceptando su eteriedad.

Convirtiendo aquella bendita luz
en otro deseo inalcanzable y perjudicial.

El día en que la luminosidad me sorprendió,
ésta me hizo cambiar el rumbo irremediablemente,
hacia un camino todavía más oscuro,
donde poder refugiarme de ella.
Allí donde el olvido y la soledad
protegen al caminante
de la salvación que la luz le brindió.

Pero el corazón ya nunca olvidará
que un día vislumbró algo tan hermoso
que tuvo que apartar la vista
y refugiarse en el abandono.
Ya nunca más la soledad llevará al olvido,
pues siempre recordará a alguien
que en su día le hizo vibrar.

Convirtiendo aquella bendita luz
en otro deseo inalcanzable y perjudicial.

Porque la historia siempre se repite,
porque la luz y la sombra siempre serán amantes,
porque no hay principio ni fin,
porque el olvido siempre te acaba cazando,
y la soledad está presente en cada esquina.
Por ello te suplico:
no aumentes mi calvario, revelándote ante mí.

Escóndete de nuevo, y vuelve por donde has venido,
pues ya sé que nunca podré seguirte
y vislumbrarte sólo puede aportarme dolor,
ya que tu imagen siempre reflejará
lo que siempre quise y no pude tener,
lo que siempre anhelo y jamás alcanzo,
lo que siempre desearé.

Convirtiendo aquella bendita luz,
en otro deseo inalcanzable y perjudicial.